En entrevista con el canal GEN, el agente del Ministerio Público explicó que la causa ingresó inicialmente como desaparición de persona el sábado, fue derivada a la unidad especializada en secuestros por precaución y, al descartarse esa hipótesis, retornó a su unidad el lunes. Con los elementos reunidos, el martes se formuló imputación por homicidio doloso contra un militar, con pedido de prisión preventiva.
“La imputación que me corresponde es exclusivamente por el homicidio doloso y contra el militar. La participación de una segunda persona, quien habría utilizado el QR de la víctima, corresponde a otra causa y a otra unidad fiscal, con asiento en Encarnación”, precisó el interviniente.
Sobre las versiones que circularon en torno a un posible crimen por encargo, el fiscal respondió que “por el momento no hay indicios de sicariato”. Aclaró, no obstante, que el móvil aún debe ser dilucidado y que no se descartan hipótesis hasta concluir las pericias.
En ese marco, confirmó que ya se solicitó la extracción de datos de los celulares del imputado y del civil vinculado al uso del QR. “La pericia nos permitirá saber si hubo o no una relación previa, si fue un hecho casual o si existen otros elementos relevantes”, sostuvo.
El imputado es el sargento Remigio Llano López, acusado por homicidio doloso y apropiación. Según el acta fiscal, los hechos se desencadenaron la noche del 6 de febrero de 2026, cuando Llano habría viajado desde Encarnación hasta el domicilio de la víctima, Félix Masao Kanazawa Makino, con el pretexto de consultar por el alquiler de una habitación.
Tras una discusión en la vivienda, Kanazawa se habría ofrecido a trasladar al militar hasta una parada de ómnibus en Capiatá. Durante el trayecto, se produjo un forcejeo dentro del vehículo y el imputado utilizó un objeto cortopunzante hallado en el habitáculo para herir mortalmente a la víctima en el cuello. La autopsia determinó que Kanazawa falleció por shock hipovolémico.
La investigación también señala que el 9 de febrero el imputado habría vendido los dispositivos móviles de la víctima por G. 500.000 y que utilizó cuentas bancarias de Kanazawa para realizar transferencias por G. 27.000.000, destinadas a la compra de equipos de alta gama.
Desde su lugar de reclusión, Llano realizó una confesión extraoficial a un medio local, en la que alegó hostigamiento por parte de la víctima.
FUENTE: HOY