Dado que los precios de los combustibles tienen un peso determinante en la inflación medida por el Gobierno, técnicos del Banco Central del Paraguay (BCP) esperan que durante febrero se registren reducciones en los precios de algunos productos de la canasta básica.
Sin embargo, los antecedentes en la economía real —la que impacta directamente en el bolsillo de la gente— no resultan alentadores, ya que difícilmente los precios previamente remarcados vuelvan a bajar. Ayer, el Gobierno dispuso una reducción de G. 250 por litro en los combustibles, medida a la que la mayoría de los emblemas privados ya se sumó para no perder participación en el mercado.
Aunque el Banco Central informe en ocasiones una inflación mensual de 0% o cercana a ese nivel, ello no implica necesariamente que los precios no hayan variado. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) se basa en una canasta promedio de consumo que no siempre coincide con los gastos cotidianos de los hogares, especialmente en rubros sensibles como alimentación, transporte y alquileres.
Desde el propio Gobierno se vienen realizando ajustes a la metodología de medición, con el objetivo de que refleje de manera más precisa la realidad del gasto del paraguayo promedio.
El IPC mide las variaciones de precios de bienes y servicios a partir del relevamiento mensual de más de 14.000 precios correspondientes a 465 productos y unas 800 variedades, recolectados en más de 1.000 comercios a nivel nacional.
La metodología incluye visitas semanales, quincenales y mensuales a los establecimientos, con una periodicidad que varía según la volatilidad de cada rubro, lo que permite preservar la representatividad del índice.
Este indicador sirve de base para la medición de la inflación, entendida como la variación porcentual del IPC. Cabe recordar que la inflación se define como el aumento sostenido y generalizado de los precios de bienes y servicios en una economía.