El equipo periodístico visitó la frontera para documentar la venta abierta de plumas adelgazantes prohibidas en territorio brasileño, principalmente en Ciudad del Este, donde el comercio se realiza con total visibilidad y sin mayores restricciones.
Según el reportaje, vendedores ambulantes abordan a potenciales compradores en plena vía pública, ofrecen los productos a viva voz e incluso bailan para llamar la atención de los clientes. Los fármacos son promocionados como soluciones rápidas para bajar de peso, pese a no contar con autorización en Brasil.
La investigación reveló la existencia de una estructura organizada para el traslado ilegal de los medicamentos. Existen “guías” que conducen a los compradores hasta farmacias paraguayas y les explican cómo cruzar la frontera sin ser detectados.
Además, vendedores e intermediarios operan en grupos cerrados de aplicaciones de mensajería, donde el acceso cuesta alrededor de 100 reales. En estos espacios se comparten alertas sobre operativos policiales, controles fronterizos y rutas alternativas para evadir fiscalizaciones.
El programa Fantástico registró casos de personas que cruzan la frontera transportando decenas de unidades por viaje. En uno de los testimonios, una mujer admitió que llevaría los productos hasta Río de Janeiro, como parte de una red que abastece a revendedores, influencers y consumidores finales.
El informe advirtió sobre los problemas de utilizar el producto, como el caso de Kellen Oliveira, brasileña de 42 años, quien tras utilizar una pluma adelgazante adquirida en Paraguay comenzó a sentir dolores intensos y terminó hospitalizada con diagnóstico de síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad autoinmune que puede provocar parálisis.
Para las autoridades sanitarias brasileñas, estos episodios reflejan el peligro del consumo de medicamentos de origen desconocido, sin registro ni controles de calidad.
Mediante un comunicado, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) recordó que en Brasil está prohibida la comercialización de medicamentos no registrados. La única excepción es la importación excepcional por parte de una persona para su propio tratamiento, siempre que cuente con receta médica.