El diplomático había asegurado que durante la administración del exmandatario Horacio Cartes "no había ni olor a coima", una frase que rápidamente encendió la interna oficialista y fue interpretada como una crítica indirecta a la gestión actual encabezada por Santiago Peña.
Sus dichos no solo provocaron reacciones en el entorno gubernamental, sino que también volvieron a exponer las tensiones dentro del movimiento Honor Colorado, donde distintos sectores vienen cuestionando la conducción política y reclamando cambios en el equipo de Gobierno.
En paralelo, Leite dejó abierta la posibilidad de regresar al Senado, argumentando que el escenario político es dinámico y que el oficialismo enfrenta desafíos importantes, especialmente ante la pérdida de fuerza legislativa y el riesgo electoral de cara a las próximas internas partidarias.
El eventual retorno del embajador se da en un contexto marcado por divisiones internas, fuga de votos en el bloque oficialista y crecientes críticas a ministros señalados por desgaste en áreas sensibles. A esto se suma el malestar por la falta de respuestas en temas económicos, como las deudas con proveedores del Estado y la paralización de obras.
Dentro del oficialismo, referentes políticos insisten en la necesidad de realizar ajustes para evitar un impacto negativo en las urnas, mientras la ciudadanía comienza a evaluar la gestión en función de resultados concretos.
La convocatoria de Cancillería a Leite se interpreta como un intento de bajar la tensión generada por sus declaraciones, en medio de un clima político cada vez más sensible y con una interna que sigue mostrando fisuras en la estructura del oficialismo.
FUENTE: EL NACIONAL