El jefe del Departamento Contra el Cibercrimen de la Policía Nacional, Diosnel Alarcón, explicó en entrevista con canal GEN que los investigadores decidieron no revelar la modalidad exacta utilizada para vulnerar cuentas bancarias y billeteras electrónicas. “Esa es una información sensible. No podemos detallar cómo operaban para no comprometer el procedimiento”, señaló.
De acuerdo con los datos oficiales, el esquema tenía a un joven de 18 años identificado como Alex Junior Silva Báez como el cerebro de la operación.
Según el comisario, el mismo se encargaba de vulnerar cuentas, concentrar el dinero y coordinar las transferencias. Otros miembros cumplían funciones específicas, como la compra de criptomonedas y el movimiento de fondos a través de terceros.
El dinero sustraído fue canalizado inicialmente a ocho cuentas principales entre bancarias y billeteras digitales, desde donde se redistribuyó a unas 1.970 cuentas utilizadas para la compra de criptoactivos.
El mecanismo incluía la compra de criptomonedas incluso por encima del valor de mercado, una estrategia que permitía a la organización recuperar el dinero ya “limpio” en sus propias billeteras digitales.
“Pagaban el doble o el triple. No les importaba perder en la operación porque el dinero regresaba a ellos ya limpio”, explicó Alarcón.
Las transacciones se realizaban dentro de grupos de compra y venta en redes sociales, donde usuarios ofrecían sus cuentas bancarias para operaciones de trading, sin conocer que estaban siendo utilizadas dentro de un esquema ilícito.
Uno de los puntos clave del esquema fue la fragmentación de las transacciones. Los montos eran movidos en cifras cercanas a los G. 500.000, evitando así activar los mecanismos de alerta del sistema financiero. “Manejaban esa información. Sabían cómo operar para no levantar sospechas”, indicó el jefe policial.
La causa se inició a partir de una denuncia en Encarnación, donde una mujer alertó a la Policía Nacional sobre una propuesta sospechosa de inversión en criptomonedas. Le llamó poderosamente la atención justamente que estaban pagando mucho dinero por la compra de cripto, entonces decidió no incursionar y denunciar.
A partir de ese dato, los investigadores detectaron movimientos llamativos, incluyendo el rápido crecimiento patrimonial del presunto líder, quien ya contaba con bienes de alto valor. “Vimos que Alex Junior ya independiente vivía en un departamento, se compró una camioneta Toyota Hilux de USD 50.000. Entonces, ahí se enciende la alarma y nos dimos cuenta que ya había esa cantidad de transacciones", agregó.
En otro momento, el comisario confirmó que, hasta el momento, la estructura tendría base principalmente en el departamento de Itapúa, sin descartar nuevas conexiones.
FUENTE: HOY