¿Cuáles son las pruebas y los juegos de San Juan que se están perdiendo?

La fiesta de San Juan está asociada a juegos tradicionales, comidas típicas y pruebas. Sin embargo con el pasar del tiempo algunas características propias de esta celebración paraguaya se fueron perdiendo por varias razones.

Cuando uno piensa en San Juan al instante se imagina por un lado la gastronomía típica y por otro, los juegos característicos de la festividad. Estos elementos sirven como atractivos para las diferentes fiesta que se realizan en torno al santo ára, que se conmemora cada 24 de junio.

La fiesta, en sus inicios, era una celebración cristiana y se fue convirtiendo en un festival tradicional que se extendió en todo el país.

“En Paraguay, como ningún otro lugar del mundo, la celebración de San Juan es una fiesta nacional. Es la única fiesta religiosa que tiene alcance nacional”, destacó el director general del Ateneo de Lengua y Cultura Guaraní, a la par de exceptuar la celebración de la Virgen de Caacupé. “Hablando de Santos, exclusivamente el caso de San Juan es el que llegó a todos los puntos del país”, agregó en diálogo con Última Hora.

Los primeros registros de las fiestas de San Juan se remontan a partir del año 1610 cuando se instalaron los Jesuitas en la hoy desaparecida Misión de Encarnación, según detalla el profesor de la Universidad Nacional de Asunción (UNA). 

La relación de la festividad con la religiosidad colaboró a esta expansión y práctica y en tiempos de las misiones religiosas en el país, se instalaron algunas prácticas, muchas subsisten y otras ya son inusuales. 

Yvyra sỹi

Se trata de un palo encebado, enjabonado o aceitado que es disputado por las personas que tratan de escalar y alcanzar el premio que se ubica en la cima.

“Eso tiene una tradición antiquísima. Eso se reavivó cerca del año 1900, después de esa recuperación paulatina que tuvimos de la guerra contra la Triple Alianza. Vino la otra guerra, y luego aproximadamente a partir de 1940 y 1950, se reavivó”, señaló Galeano.

“Hoy día tiende lentamente a reducirse en su práctica”, destacó el antropólogo, al mencionar que muchas fiestas de San Juan se realizan en zonas urbanas, con pisos de cemento que inviabilizan la perforación exclusivamente para instalar el palo.

Toro candil

Se trata del cráneo de un toro o vaca que tiene fuego encendido en las astas de los cuernos y está ligado a una estructura que emula el cuerpo del animal donde se ubica alguien que persigue a otras personas.

“Las vacas, los caballos, toros, fueron traídos por el segundo adelantado del Río de la Plata, Álvar Núñez Cabeza de Vaca. El juego se remite al tiempo de la colonia, de Carlos Antonio López, sobre todo y luego en la posguerra para nuestros días”, mencionó el lingüista.

La limitación de espacios donde se realizan las fiestas de San Juan, también en zonas urbanas, como colegios o estacionamientos, no permite que se encienda el toro candil ante el peligro de incendio.

Pelota tata

La pelota de paño envuelta en querosene o algún líquido inflamable que se enciende y se chuta de un lugar a otro tampoco encuentra lugar en áreas urbanas ante el temor al fuego y a que alguien salga herido.

“Se hacen en zonas rurales, normalmente en una cancha, lugares muy abiertos y la gente se prepara para patear la pelota encendida”, comentó Galeano.

Otras prácticas sufrieron alteraciones y adaptaciones con el tiempo.

Tatapýi ári jehasa

El profesor Galeano explica que originalmente las brasas deben ser hechas de la raja de las leñas del kurupa’y y tener una extensión de tres metros.

“La persona tenía que cruzar por tres veces, no una sola. Pasa la primera, llegaba al final, y allí estaba la imagen de San Juan. Uno tenía que hacer la señal de la cruz y decir: ‘En tu honor señor San Juan’ y volver a cruzar por segunda y tercera vez”, detalló.

El docente comentó que hoy en día se hace de modo simbólico, con una extensión de un metro y la gente da saltos en vez de caminar sobre las brasas.

Kapi’i

Otra práctica que no es común citada por Galeano es aquella en que las personas iban a inicio de junio al campo a juntar el “kapi’i” y hacer unos atados grandes que luego, en un ritual de novenario se juntaban en un lugar abierto, como una plaza y al oscurecer, al momento de la entrada del sol, encendían eso, lo sostenían con las manos y la gente iba de un lugar a otro agitando el encendido en honor a San Juan y llegar la fecha de su celebración.

Banano

Las pruebas también fueron afectadas, como la popular prueba del banano en la que se tomaba un machete o cuchillo de gran tamaño y se incrustaba contra una planta de banana y dejaba allí por un tiempo y al retirarse en la hoja del cuchillo debe aparecer una letra, la inicial de la futura pareja.

“Hoy ya nadie tiene planta de banano en la casa, en el patio, muchos menos en un edificio de altura. En departamentos, eso es medio complicado”, señaló el profesor a la par de destacar que la práctica subsiste porque aún “se hace en compañías y zonas rurales”.

Vela

Otra prueba es la que utilizaba velas hechas de sebo de vaca, conocida como “tataindy” que tras encenderse se deja caer las gotas sobre un recipiente con agua hasta que se forme la inicial del futuro pretendiente.

Maíz

Otra inusual prueba es la que se agarra un gallo o gallina y se le encierra en una pieza por 24 horas y se le mantiene sin comida. Luego, las personas interesadas en encontrar pareja deben ubicarse a una cierta distancia del lugar con un montículo de maíz frente a sus pies y el animal debe ser soltado.

“De aquel que come primero será en este caso el bendecido o bendecida en encontrar pareja”, explicó Galeano.

Alimentos

Si bien la gastronomía típica se mantiene como la que está hecha a base de maíz como la chipa, sopa paraguaya y la que deriva de la mandioca, como el mbeju, algunas comidas desvirtuaron el sentido tradicional al ofrecerse en las fiestas.

“Un elemento clásico hoy en el paisaje popular paraguayo es el asadito. Otro que ya no falta es la hamburguesa, también el sándwich de lomito, el lomito árabe; ya se volvieron ‘sanjuaninos’ también”, acotó el docente.

Si bien el docente resaltó que “esos son los aspectos que hacen hoy” a la celebración, “sigue siendo San Juan sin ninguna duda”.

FUENTE: UH