Juan Godoy, el delantero nacido en Paraguay y naturalizado boliviano, se ha convertido en la pieza clave de la Selección de Bolivia en su camino al Mundial. Tras ser protagonista en la reciente remontada boliviana, Godoy se prepara para una “final” histórica contra Irak este 31 de marzo, buscando devolver a la “Verde” a una cita mundialista tras 32 años de ausencia.
La trayectoria de Godoy es un testimonio de resiliencia. Antes de consolidarse en el fútbol boliviano, el atacante luchó en las inferiores de clubes paraguayos como Independiente de Campo Grande y Martín Ledesma de Capiatá.
Sin embargo, ante la falta de oportunidades y apoyo económico para los jugadores del interior, se vio obligado a abandonar el fútbol temporalmente para trabajar como albañil y estudiar, enfrentando dificultades para costear sus necesidades básicas y recuperarse de lesiones.
Su destino cambió en 2017, cuando llegó a Bolivia para una prueba. Empezó desde las categorías de ascenso, jugando en clubes modestos de segunda división antes de dar el salto a la primera división.
Su proceso de naturalización se concretó tras nueve años de residencia y por tener una hija boliviana, una decisión motivada inicialmente para no ocupar cupo de extranjero en su club.
A pesar de que su convocatoria a la selección fue de último momento y no la esperaba, Godoy ha respondido con creces a la confianza del técnico, quien optó por él en lugar del histórico goleador Marcelo Moreno Martins.
Tras ser fundamental en el último encuentro al forzar el penal que selló la remontada, el delantero ya tiene la mirada puesta en el próximo desafío.
“Estamos a un paso. Ganando este partido podemos entrar al Mundial”, afirmó Godoy, refiriéndose al duelo decisivo del próximo martes contra Irak. Para el futbolista, este encuentro representa la oportunidad de quedar en la historia de un país que lleva más de tres décadas esperando regresar a la máxima cita del fútbol.
FUENTE: MONUMENTAL