El cortejo fúnebre hizo una parada especial en el colegio donde Siara solía pasar gran parte de su tiempo, permitiendo que sus compañeros de clase y amigos más cercanos pudieran despedirse y rendirle homenaje en un momento de profunda tristeza y conmoción.
La madre de Siara, Romina Ramírez, presente durante esta emotiva despedida, expresó su agradecimiento por el apoyo recibido de la comunidad escolar y reiteró su clamor por justicia y esclarecimiento en torno a las circunstancias que rodearon la muerte de su hija.
Siara será recordada por su alegría, amabilidad y vitalidad, dejando un profundo vacío en el corazón de quienes la conocieron en el Centro Educativo Antonio Próvolo y más allá. Su partida ha unido a la comunidad en un sentimiento de solidaridad y duelo compartido.