Ante la recurrencia de incidentes que involucran mordeduras de canes y picaduras de animales ponzoñosos, la Dirección de Epidemiología de la Séptima Región Sanitaria ha difundido una serie de directrices fundamentales para que la ciudadanía actúe correctamente ante estas emergencias. El objetivo principal es prevenir complicaciones graves y asegurar que cada paciente reciba el tratamiento médico adecuado según la naturaleza de la herida.
La doctora Pastora Duarte, responsable del área, subrayó que, ante un episodio de este tipo, la celeridad es clave: es imperativo acudir inmediatamente a un centro asistencial. Una vez en el lugar, los profesionales de salud evalúan cada caso bajo un protocolo específico. Es un error común asumir que toda mordedura implica una vacunación antirrábica inmediata. Duarte aclaró que, aunque los biológicos están disponibles en los vacunatorios, su administración está sujeta a una valoración médica rigurosa que considera factores críticos, como la profundidad de la lesión, el estado del animal y el contexto en el que ocurrió el ataque.
Más allá de las mordeduras caninas, la especialista extendió su advertencia hacia los riesgos que representan las picaduras de alacranes, arañas y mordeduras de roedores. Estos accidentes, que ocurren con frecuencia en distintos puntos, requieren atención profesional oportuna para evitar complicaciones o cuadros de mayor gravedad.
Finalmente, desde la Séptima Región Sanitaria instan a la población a extremar las medidas preventivas. Se recomienda evitar el contacto con animales desconocidos y, fundamentalmente, no subestimar ninguna lesión. Ante cualquier accidente de este tipo, el paso más seguro es siempre la consulta profesional, garantizando así la salud y el bienestar del afectado.