La maestra que viaja tres horas por el río para enseñar y dar futuro a sus alumnos

Silvina Rojas Ovelar recorre cada día unas tres horas en canoa para llegar a la escuela de Banco’i, una comunidad de Arroyos y Esteros sin luz eléctrica ni agua potable. A pesar de las carencias, dice que quiere quedarse allí hasta jubilarse.

Cada jornada de Silvina Rojas Ovelar comienza con un viaje que no figura en ningún horario escolar. A las 9:00 sale de su casa y sube a una canoa rumbo a Banco’i, una aislada comunidad de Arroyos y Esteros a la que solo se puede llegar por agua. Viaja por el río Manduvirã hasta llegar al río Yparaguaymi que desemboca al río Paraguay. A las 17:00 termina sus clases y emprende el regreso. Si la corriente lo permite, llega a su casa cerca de las 20:00.

En esas horas de ausencia, sus dos hijos, de 4 y 16 años, quedan al cuidado de una sobrina, y al día siguiente, la historia vuelve a comenzar.

La docente de 34 años llegó a Banco’i a fines de marzo. Aunque tenía una institución educativa cerca de su casa, aceptó el desafío porque vio que allí había niños que necesitaban una oportunidad. “Vi que era un lugar donde sí se podía hacer algo, donde había gente y chicos que verdaderamente tenían una carencia”, relató.

Silvina es licenciada en Ciencias de la Educación y técnica en Educación Inclusiva. Actualmente es interina del séptimo grado y tiene cinco alumnos, a quienes enseña Matemática, Castellano, Ciencias Naturales, Ciencias Sociales y Guaraní. A finales del año, si ella acepta, el Ministerio de Educación y Ciencias la confirmará en el cargo.

Pero enseñar también significa adaptarse a la realidad del lugar. La comunidad no cuenta con energía eléctrica convencional ni agua potable. El último tendido eléctrico se encuentra a unos 4.000 metros y las familias utilizan velas y lámparas. La escuela funciona con energía solar gracias a reflectores y paneles que fueron donados hace poco.

Durante un tiempo, Silvina incluso dio clases bajo un árbol porque no tenía aula ni pizarra. Una donación permitió solucionar esa carencia. Las aulas, además, son pequeñas, de unos tres metros por tres.

Las dificultades tampoco terminan cuando suena el timbre. En ocasiones debe quedarse a dormir en la comunidad, sobre todo cuando regresar a su casa y volver al día siguiente resulta imposible. Su compañero, el profesor Cirilo Mazacote, que vive mucho más lejos, duerme en su sala de clases todos los días.

La situación no es nueva para Silvina. Durante los cinco años que estudió Ciencias de la Educación viajó diariamente hasta la ciudad de Luque para asistir a clases. Posteriormente, para estudiar Educación Inclusiva los sábados salía a las 4:00 rumbo a la ciudad de San Lorenzo.

Aun así, no piensa abandonar Banco’i, y fue más allá. “Si Dios me permite, me voy a jubilar en esa institución”.

Dice que su mejor paga es la comunidad y la gratitud de sus alumnos. Son niños que, según cuenta, casi no faltan a clases y que la sorprenden por su nobleza y educación.

Para Silvina, cada viaje de tres horas tiene una recompensa que no se mide en kilómetros ni en cansancio. Es saber que, al otro lado del río, hay ojos iluminados de entusiasmo esperándola.

La comunidad aislada de Banco’i, en Arroyos y Esteros, recibió el lunes a una comitiva estatal encabezada por el Ministerio de Defensa Nacional, que llegó por vía fluvial para acercar asistencia y coordinar acciones preventivas ante los posibles efectos del fenómeno de El Niño. La jornada también incluyó una celebración por el Día del Niño.

Representantes del Ministerio de Defensa, la Prefectura y otras instituciones recorrieron la zona y dialogaron con pobladores y docentes de la Escuela Básica Banco’i Paraguaymi, el único centro educativo de la comunidad. Durante la visita se intercambiaron coordenadas y se analizaron las condiciones para una eventual evacuación, incluida la cantidad de embarcaciones necesarias para evacuar a los pobladores en caso de necesidad.

También se contempló un sitio alternativo donde los estudiantes podrían continuar las clases en caso de que una inundación obligara a trasladarlos temporalmente.

La actividad contó además con integrantes de la asociación Juntas Podemos, quienes compartieron con los niños y entregaron juguetes y refrigerios.

La comunidad está integrada por unas 60 personas y la escuela cuenta actualmente con 22 alumnos. Por sus condiciones de aislamiento y acceso exclusivamente fluvial, las instituciones avanzaron en la planificación de una respuesta ante posibles emergencias vinculadas al fenómeno climático.

FUENTE: LA TRIBUNA