Un abuelo de 72 años falleció en el Hospital Central del IPS luego de que los médicos se negaran a realizarle una cirugía de urgencia con la increíble excusa de que el catéter que necesitaba llegó cinco minutos antes de su hora de salida.
Don Mario Arnaldo Alonso Maciel llevaba dos meses internado batallando contra una pancreatitis, pero su cuerpo no aguantó la burocracia ni la falta de empatía de los profesionales, quienes prefirieron dejar la operación para después del fin de semana largo sin importarles que la vida del paciente colgaba de un hilo.
La pesadilla para la familia comenzó a mitad de semana cuando el estado de salud de don Mario empeoró de golpe. Los doctores le dijeron a los parientes que se debía hacer un drenaje urgente, pero en la previsional no había insumos.
La hija del afectado, Julia Alonso, tuvo que correr a hacer malabares para conseguir plata y gastó más de dos millones de guaraníes en comprar el catéter por su cuenta, además de otros materiales básicos como algodón y jabón que el hospital tampoco tenía.
El miércoles por la tarde, Julia logró conseguir el costoso elemento y llegó corriendo a la sala médica. El reloj marcaba las cinco menos cinco de la tarde. En ese momento, los encargados le dijeron que el material llegó fuera de horario y que como ya llegaba el feriado por las fiestas patrias y el fin de semana, la cirugía quedaba postergada para el lunes porque ellos ya debían retirarse. No aguantó anga Como era de esperarse, el cuadro del abuelo se complicó gravemente por la falta de atención.
Recién el sábado, cuando el señor ya estaba agonizando, lo metieron de urgencia al quirófano para intentar salvarlo, pero el daño ya estaba hecho y falleció a las pocas horas. “Cuando iba por el pasillo, sabía que iba a ser la última vez que iba a ver vivo a mi papá. Yo les dije a ellos que estaba firmando la sentencia de muerte de mi papá”, dijo llorando.
Destrozada por el dolor, Julia salió a denunciar públicamente la negligencia ante un medio nacional y lamentó que para los médicos del IPS valga más cumplir un horario de salida y marcar tarjeta que salvar la vida de un enfermo. La familia se quedó con una deuda millonaria por insumos que ni se usaron a tiempo.
Fuente: EXTRA