
En Encarnación, la Plaza de Armas se convirtió en escenario de una feria de artesanos y emprendedores, donde los niños fueron protagonistas. Jazmín Benítez, de 12 años, destacó por sus pulseras y cadenas artesanales, combinando talento, creatividad y disciplina desde temprana edad.
Otro ejemplo de esfuerzo fue Matheu, un niño brasileño que, con simpatía y energía, vendió dulces en la feria, mostrando integración y espíritu emprendedor, características que cada vez más niños desarrollan desde pequeños.
El evento no solo impulsó el comercio local, sino que también visibilizó el trabajo, la creatividad y el compromiso de los más pequeños, recordando que la infancia es clave en la construcción del presente y futuro del país.