Una réplica de magnitud 4,6 sacudió el norte de Venezuela durante la jornada de ayer. El movimiento alarmó nuevamente a la población civil, que sufre las consecuencias del doble terremoto del pasado miércoles. Decenas de ciudadanos abandonaron sus hogares de forma preventiva y salieron a las avenidas principales en la ciudad de Caracas para proteger sus vidas.
El Servicio Geológico de Estados Unidos localizó el epicentro del temblor a 27 kilómetros al norte de la localidad costera de Caraballeda, en el estado de La Guaira. El sismo registró una profundidad de apenas 10 kilómetros, razón por la cual causó un impacto perceptible en la región central del país. Las autoridades civiles ejecutan cortes preventivos en el suministro de gas natural y mantienen la prohibición estricta sobre el uso de ascensores en las zonas vulnerables.
A pesar de la tensión por el nuevo movimiento, los equipos de socorro de diversos países continúan con las tareas de remoción de escombros en La Guaira, la zona con mayor destrucción. Los rescatistas concentran sus esfuerzos en la búsqueda de personas atrapadas bajo las estructuras de concreto.
La situación humanitaria empeora debido a las constantes réplicas, que ya superan las 400 desde el desastre inicial. El gobierno reporta cientos de edificaciones destruidas y miles de damnificados directos. Mientras tanto, las familias de los desaparecidos permanecen en las inmediaciones de los derrumbes a la espera de noticias sobre sus seres queridos.
La cifra de muertos asciende a 1.719 personas. Este desastre ya se considera el sismo más mortífero que ha vivido el país en el último siglo. Se registran oficialmente 5.034 personas heridas, muchas de las cuales colapsaron los centros hospitalarios de Caracas y las zonas costeras debido a la gravedad de sus lesiones y a la escasez de insumos médicos.
FUENTE: HOY