Las intensas ráfagas de viento y las precipitaciones que azotaron a Encarnación durante la jornada de ayer dejaron un rastro de daños materiales y múltiples intervenciones por parte del Cuerpo de Bomberos Voluntarios, quienes trabajaron sin descanso para asistir a la comunidad.
El fenómeno meteorológico, que se desató con especial fuerza en horas de la tarde, provocó la caída de numerosos árboles de gran porte sobre importantes avenidas y viviendas, lo que obligó al despliegue de varias unidades de rescate y logística.
Los voluntarios centraron sus esfuerzos iniciales en el despeje de las vías principales para garantizar la circulación de vehículos y servicios de emergencia, utilizando motosierras y equipos pesados para remover los restos forestales que bloqueaban el tránsito en sectores críticos de la ciudad.
Además de la caída de árboles, se reportaron daños en el tendido eléctrico y voladuras parciales de techos en barrios periféricos, situaciones que requirieron una coordinación inmediata con los técnicos de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) para evitar riesgos de electrocución.
A pesar de la magnitud de las ráfagas y el impacto visual de los destrozos en la infraestructura urbana, los portavoces del cuerpo de bomberos confirmaron que no se registraron víctimas fatales ni heridos de gravedad, limitándose las pérdidas a cuestiones materiales.